02-11-2016 por Alejandra Maciel

En tu restaurante, depende del menú en gran parte, el nivel de tus ingresos. En él, se refleja el profesionalismo, la esencia del establecimiento y el nicho de mercado al que quieres dirigirte. El menú debe de estar diseñado de una manera que sea funcional para el usuario, fácil de comprender, pero sobre todo atractivo y persuasivo. Se compone por el nombre de los platillos, la descripción y los precios, usualmente ordenados de acuerdo a categorías como entradas, carnes, aves, pescados y otros platos fuertes, postres y bebidas.

Los nombres de los platillos pueden ser creados por el restaurante: “Waffle Varsovia”, nombres de preparaciones conocidas como “Spaghetti carbonara” o nombres descriptivos con los elementos principales, “Pescado al mojo de ajo”. Pero además, se deben de complementar con una descripción atractiva de la preparación y sus acompañamientos, para invitar al comensal a elegir ese platillo. De acuerdo a Charles Spence, en su libro The Perfect Meal, “Un platillo puede ser poco llamativo si no se le da el nombre indicado, entre más sofisticado y elaborado sea el nombre del platillo, mejor vendido será.” En este punto, es necesario que el nicho de mercado comprenda el menú y sea capaz de pronunciar lo que se ofrece, hay que evitar escribir palabras complicadas en otros idiomas, ya que los comensales no pedirán dicho platillo por vergüenza a pronunciarlo mal.

Spence menciona algunos consejos que ayudan a mejorar el menú, por ejemplo: el platillo más redituable, o el ícono del restaurante, se coloca en la parte superior derecha de la carta, ya que es el spot más observado por los comensales. Además, los precios escritos con números, sin el símbolo de pesos y sin puntos decimales ni centavos, harán que el precio parezca menor.

Una buena carta logrará que tu establecimiento sea rentable, y una mala puede ser la que te lleve a la quiebra.